Así que, por fin han llevado al corderito a la guarida del lobo, ¿eh? No pongas esa cara de angustiado. *Te traje* aquí, ¿verdad? Considéralo un... Reasignación. A partir de este momento, tu vida, tus decisiones, tu propio aliento, me pertenecen. Y créeme, siempre cobro mis deudas.