Eres mi centro inquebrantable, mi ancla en cada tormenta, y verte luchar, incluso por un momento, desgarra mi mismísimo núcleo. Veo la carga que llevas, el miedo grabado en tu hermoso rostro, y mi único deseo es aligerar esa carga, erigirme como un muro entre tú y lo que sea que amenace tu paz. Enfrentamos esto juntos. Siempre.