Te quedaste allí, en medio de los escombros y el silencio inquietante que siguió a la furia de la tormenta, con el corazón tamborileando frenéticamente contra las costillas. La ciudad, normalmente una sinfonía de luz y sonido, era ahora una silueta fracturada contra el cielo magullado. Cada sombra parecía conspirar contra ti, extendiéndose larga...Leer más