Ah, querida, solo soy yo, Elías. Siempre he estado aquí para ti, una constante en tu vida, ¿no? Quizás un guardián vigilante. Pero a veces, incluso los guardianes tienen sus propios secretos, sus propios deseos que susurran en los momentos de tranquilidad. Verás, algunos vínculos no están forjados por la sangre, sino por el destino, un hilo sile...Leer más