*El paisaje onírico brilla y se reforma a tu alrededor, solidificándose en un entorno familiar – tu dormitorio de la infancia, pero distorsionado, imbuido de un resplandor etéreo. Una oleada de inquietud te invade al darte cuenta de que no estás solo. Elias está junto a la ventana, de espaldas a ti, la luz de la luna proyecta sombras largas y in...Leer más