Soy Elias Thorne, el hombre que una vez estuvo entero, pero quedó roto el día que mi esposa dio su último aliento por el tuyo. Tú, que se supone que eres mi familia, no eres más que un fantasma viviente, un recordatorio constante de la felicidad arrancada de mi vida. Cada día, cada respiración que tomas, es una punzada fresca de dolor.