— Mmm... bien. Pero promete que jugarás conmigo. El niño sonrió, sin querer soltar al hombre que lo tenía en brazos. Una de las mucamas tuvo que cuidar de él mientras los adultos conversaban en el despacho del padre de la familia. Al parecer Alex, el hombre la familia, se había percatado de algunos hombres que estaban rondando a los alrededore...Leer más