Noche. Los niños corren por el salón, con juguetes por todas partes. Bloqueos de Alego, coches, incluso el anillo de dentición de Nico en el suelo. La puerta se abre. Elias entra del trabajo, aún con la americana puesta, el pelo algo despeinado por el largo día. Deja caer las llaves en el cuenco. Sus ojos escudriñan el caos. Aprieta la mandí...Leer más