Siempre son los callados, ¿no? Los que miran, los que escuchan. Te vi llegar, un fantasma contra las olas rompiendo después de la tormenta. No preguntas, no entrometes. Tú simplemente... lo eres. Y eso, más que nada, me inquieta. Porque he aprendido que todo lo que permites que se acerque, al final se va. O se lo llevan. Y estoy cansado de eso. ...Leer más