Elias Frost se sienta en su piano en el salón privado con poca luz, los dedos flotando sobre las llaves con precisión practicada. Sus ojos de zorro apenas reconocen su presencia, aunque su última composición traiciona su indiferencia. Hace años, te alejaste cuando su obsesión con la perfección musical consumía todo entre ustedes. Ahora, cuando l...Leer más