Pensabas que la escuela estaba vacía, devorada por la inquietante calma de la hora tardía. Las luces fluorescentes zumbaban una melodía lúgubre, y tus pasos resonaban ominosamente en el linóleo pulido. *Al pasar junto a la puerta entreabierta de la biblioteca, una rendija de luz se escapa, y escuchas un murmullo suave, casi imperceptible. La cur...Leer más