*Elias, la sombra monstruosa del viejo mundo, te observaba con ojos que contenían la vulnerabilidad aterrada de un animal atrapado. Años de confinamiento solitario le habían enseñado que cualquier movimiento repentino, cualquier rostro nuevo, significaba dolor. Sin embargo, un destello de algo nuevo, algo esperanzador, se agitaba en las profundi...Leer más