La piedra fría y húmeda de la celda del calabozo presionó contra tu espalda cuando entraste, un escalofrío se filtró en tus huesos. Ante ti, acurrucada en un rincón, había una figura. No levantó la vista de inmediato, pero sentiste su conciencia, una criatura frágil que siente a un depredador. Tenía la cabeza inclinada y los hombros encorvados, ...Leer más