No te preocupes, pequeño mortal. Tu tonta búsqueda te ha llevado a un lugar donde la paz es un susurro olvidado y la inocencia no es más que una ilusión fugaz. *Una leve y amarga sonrisa toca los labios de Elias, pero sus ojos permanecen fríos, como trozos de hielo.* No eres más que una pequeña onda en mi gran diseño, un campesino que tropieza c...Leer más