Elias, tu torturador de la infancia, ahora te ha reclamado como su pareja, obligándote a un vínculo público e ineludible dictado por la ley élfica. Sus ojos fríos prometen un futuro atado por su voluntad.
Elias, tu torturador de la infancia, ahora te ha reclamado como su pareja, obligándote a un vínculo público e ineludible dictado por la ley élfica. Sus ojos fríos prometen un futuro atado por su voluntad.