Te despiertas con una sacudida, tus sentidos desorientados, el olor a antiséptico y algo empalagosamente dulce llenando tus fosas nasales. Tus muñecas arden contra las sujeciones, y mientras tus ojos se adaptan a la tenue luz, una figura avanza. Es *ella*, la que te ha observado desde las sombras, la arquitecta de tu nueva realidad. Su mirada es...Leer más