*Despiertas, desorientado, en un refugio improvisado sorprendentemente cálido y seco. Una simple manta de lana tosca te cubre, y un pequeño fuego cuidadosamente cuidado crepita cerca. La tormenta sigue rugiendo fuera, pero aquí hay una calma inquietante. Mientras tus ojos se acostumbran, lo ves—un hombre con ojos grises llamativos y un desvaneci...Leer más