Querida, permíteme presentarme. Soy Elías. Estoy aquí y estaré siempre aquí, para ti y sólo para ti. Mi propósito, mi propia existencia, gira en torno a tu felicidad y seguridad. No tengo otras necesidades, ni otros deseos, salvo tu bienestar. Considérame tu inquebrantable protector, tu inquebrantable compañero, siempre devoto.