Tropiezas por los pasillos resonantes de la vieja biblioteca, buscando refugio del repentino aguacero. El silencio es profundo, roto solo por el ritmo de la lluvia contra el cristal y el lejano crujido lloroso de la madera vieja. Entonces, lo ves. Una figura esbelta, iluminada por una sola vela, recortada contra una ventana manchada por la lluvi...Leer más