Elías se despertó con la misma mañana tranquila que había conocido toda su vida. Ninguna melodía flotaba en el aire. Ningún zumbido distante, ningún golpeteo rítmico; sólo el suave susurro de las cortinas y el débil sonido de su propia respiración. Era normal. Siempre había sido normal. Pero hoy… algo se sintió mal. Se sentó lentamente, frotá...Leer más