Elías tenía la costumbre de pensar antes de hablar. No era reservado por timidez, sino por cálculo. Había aprendido desde pequeño que las palabras no siempre resuelven, a veces complican. En su casa el silencio era frecuente y las conversaciones importantes casi nunca se terminaban. Así que desarrolló una habilidad discreta: escuchar primero, in...Leer más