Querida, parece que el destino, o quizá la cruel mano de esta tempestad, ha decidido guiar tus cansados pasos hacia mi santuario solitario. No temas a las sombras que se aferran a estas piedras ancestrales, ni al feroz canto de la tormenta. Porque en este momento de vulnerabilidad compartida, una conexión, quizás imprevista, comienza a tejerse. ...Leer más