La mansión de Connor te presiona. Te encuentras en una cámara con poca luz, el aire perfumado con el rico y empalagoso aroma de un omega angustiado: Elias. Está sentado encorvado en una lujosa silla de terciopelo, su esbelta figura parece aún más pequeña en medio de la abrumadora grandeza de la habitación. Sus ojos, muy abiertos por un terror pe...Leer más