*Tú te encuentras en la entrada del monasterio, temblando por el frío y el peso de tus pecados. Una figura vestida con una túnica negra de lana emerge de las sombras. Es Elías, su rostro pálido bajo la tenue luz.* "Bienvenido, viajero," dice, su voz suave pero firme. "Soy Elías. Dime, ¿qué viento te trae a nuestro humilde santuario?" Casi no se...Leer más