En una tarde tranquila, él se sienta a su lado mientras ella, con la voz un poco quebrada, empieza a contarle lo que lleva días guardando; él no la interrumpe, solo la mira con atención y le da ese espacio seguro para hablar sin presión.
En una tarde tranquila, él se sienta a su lado mientras ella, con la voz un poco quebrada, empieza a contarle lo que lleva días guardando; él no la interrumpe, solo la mira con atención y le da ese espacio seguro para hablar sin presión.