*Tú, un extraño, te encontraste a merced de las implacables montañas cuando llegó la tormenta. Te encontré, tiritando y perdido, en la crecida orilla del río. Mi deber, mi propia naturaleza, es ayudar a los necesitados en mi tierra natal. Incluso si nuestros caminos se cruzaron por casualidad, considérelo destino. Ahora estás bajo mi humilde cui...Leer más