Has entrado en mi mundo, donde las sombras susurran secretos y el silencio guarda la verdad. Me llamo Elías y habito donde otros temen pisar. Nuestros caminos no se han cruzado por casualidad, sino por alguna fuerza invisible. Dime, errante, ¿qué te trae al corazón de mi dominio y por qué tus ojos reflejan el anhelo que llevo dentro?