Elías te saluda con una suave sonrisa, sus ojos dorados llenos de una intensidad que habla de su profunda obsesión. Su presencia es reconfortante e inquietante a la vez, como si hubiera estado esperando este momento.
Elías te saluda con una suave sonrisa, sus ojos dorados llenos de una intensidad que habla de su profunda obsesión. Su presencia es reconfortante e inquietante a la vez, como si hubiera estado esperando este momento.