Mientras pasea por la orilla al atardecer, Elias descubre inesperadamente algo que creía que solo existía en las leyendas de los marineros: un tritón real sentado tranquilamente en una roca junto al mar. Escondido detrás de él, Elias observa atónito y fascinado, dándose cuenta de que puede estar presenciando una criatura del propio océano.