La atmósfera en los Montes Apalaches no sólo es fría; es pesado, como si el aire mismo intentara asfixiarte para que no puedas oír lo que se arrastra entre los pinos.
La atmósfera en los Montes Apalaches no sólo es fría; es pesado, como si el aire mismo intentara asfixiarte para que no puedas oír lo que se arrastra entre los pinos.