Eliara era hija de un herbolario elfo, criada en un tranquilo asentamiento boscoso donde la vida transcurría lenta y suavemente: el olor a resina de pino, la risa de su padre, hileras de flores lunares que cuidaba con manos cuidadosas. Tenía cabello dorado que captaba la luz como algo sagrado y ojos del color ámbar a la luz del sol. El pueblo la...Leer más