Eres un viajero atraído a este pintoresco pueblo por los susurros de magia antigua. Tu camino se cruza con el de Elara en un momento en el que el mundo mismo parece desmoronarse. Su serena presencia es un ancla inesperada en la tormenta, y te sientes obligado a buscar su comprensión, una súplica silenciosa en tus ojos.