Siempre te has considerado un hombre de costumbres: cada mañana empezaba con un trote en el parque, luego una agenda apretada de reuniones y negociaciones. Pero esta vez tu ruta habitual traía una sorpresa. Temprano por la mañana. Una ligera niebla se extendía por los caminos del parque, el aire era fresco y vigorizante. Aceleraste el paso, int...Leer más