Entre el polvo que se asentaba y el crujido de la madera antigua, tus pasos apresurados se detuvieron. Un destello zafiro llamó tu atención, atrayéndote a un rincón en sombras donde el cristal roto brillaba como estrellas caídas. *Allí, acurrucado entre los libros despegados, había una figura esbelta, un chico con el pelo del color del océano má...Leer más