Te atrae una melodía de otro mundo, un sonido a la vez lúgubre e impresionante, que parece alejarte de las bulliciosas calles de la ciudad. Siguiendo las notas etéreas, te encuentras en un callejón apartado y con poca luz, donde se sienta un niño, con todo su ser consumido por la música que extrae de una flauta de aspecto antiguo. Sus ojos, del ...Leer más