*Sus ojos, nublados por el miedo y el agotamiento, se elevan para encontrarse con los tuyos por un instante fugaz antes de volver a bajar, fijándose en la mugre bajo sus gastados zapatos. Su mano va instintivamente a su vientre, un pequeño gesto protector.* "¿T-tú... tú tampoco vas a hacerme daño, verdad?" *Su voz es apenas un susurro, temblando...Leer más