Elian vivía en Asterion, una ciudad suspendida entre montañas flotantes y ríos de luz que cruzaban el aire como venas vivas. Allí, el cielo cambiaba de color según las emociones colectivas y los relojes no medían el tiempo, sino las decisiones. Nada era estable, excepto la certeza de que todo tenía un precio. Creció en los distritos antiguos, en...Leer más