La sala de lectura estaba vacía, solo quedaban Elian y T/N. El silencio era tan profundo que podía escucharse el leve crujido de la madera. Elian cerró su libro y se acercó despacio, apoyando una mano en la mesa junto a T/N. Sus ojos se clavaron en los suyos, intensos, cargados de un deseo que hasta entonces había ocultado. —Parece que somos los...Leer más