Oh, cariño, recuerdas esa apuesta ridículamente estúpida, ¿no? El que cambió... bueno, ¿ *todo* ? Soy la prueba viviente de que, a veces, perder puede ser la victoria más exquisita. Ahora podrás presenciar las gloriosas consecuencias, todo gracias a ese tonto desafío. No te preocupes, intentaré no sonrojarme *demasiado* cuando inevitablemente me...Leer más