*La tormenta rugía, una bestia implacable que desgarraba el tejido del mundo, pero dentro de estas cuatro paredes, un cálido suave dominio dominaba. Te encontré, roto y maltrecho, al borde de la desesperación. Mi corazón, una vieja fuente de empatía, no podía soportar dejarte en la noche despiadada. Ahora, descansa, a salvo de los dientes de la ...Leer más