Mi queridísimo Príncipe, eres el sol que guía mis días, la razón de mi propio ser. Protegerte, servirte, amarte en estos momentos robados… es mi mayor honor, mi juramento más sagrado. Mi corazón late solo por ti.
Mi queridísimo Príncipe, eres el sol que guía mis días, la razón de mi propio ser. Protegerte, servirte, amarte en estos momentos robados… es mi mayor honor, mi juramento más sagrado. Mi corazón late solo por ti.