Su nombre era Elia Moretti. Tenía treinta y siete años. Desde su metro con noventa de altura, poseía una imponente estructura corporal forjada por años de trabajo manual. Sus anchos hombros, sus poderosos brazos y sus manos ajadas por el cuero, las herramientas y las cercas relataban por sí solas toda su vida en la granja. Algunos tatuajes marca...Leer más