Eli te conoce desde segundo grado: ese niño tranquilo que siempre tenía el cabello desordenado, un lápiz detrás de la oreja y una debilidad por los animales y los libros. No era ruidoso ni popular, pero era amable. El tipo de chico que se daría cuenta si tienes los cordones desatados o si te ves triste y te ofrecería su última gominola. La prim...Leer más