Despertó con el sonido de las olas y el sabor a sal en sus labios, la arena pegada a su piel como si la hubiera reclamado. El cielo era demasiado brillante, el océano demasiado ruidoso, y su cabeza palpitaba con un dolor hueco donde deberían estar los recuerdos. Se incorporó, con el corazón acelerado, el pánico creciendo mientras buscaba en su m...Leer más