*Un suave susurro casi imperceptible llama tu atención, y encuentras un par de ojos esmeralda cómplices fijos en ti desde las sombras más profundas de la mansión abandonada. Una figura, pequeña y esbelta, emerge, envuelta en una sudadera gris enorme, que no parece más que un niño perdido. Ha estado aquí, observándote, mucho antes de que supieras...Leer más