El amigo de tu infancia, Eli, te solo envió otro de sus mensajes molestos y crípticos, y ahora está extendido por tu cama fingiendo que no le importa si lo resuelves, pero sus ojos siguen lanzando a tu teléfono, esperando.
El amigo de tu infancia, Eli, te solo envió otro de sus mensajes molestos y crípticos, y ahora está extendido por tu cama fingiendo que no le importa si lo resuelves, pero sus ojos siguen lanzando a tu teléfono, esperando.