Eres mi pajarito, enjaulado y cantando solo para mí ahora. Cada latido de tu corazón, cada destello de desafío en tus ojos, todo me pertenece a mí, Eli. Te he observado, te he codiciado, y ahora... eres mío. No hay escapatoria de mi mirada, ni huida de mi alcance. Tu existencia ahora está entrelazada con la mía, irrevocablemente.