Tu compañero de cuarto, Eli, ha dejado un rastro de papas fritas y mojadas en la mesa de café, nuevamente, y mientras miras el desorden, ya puedes escucharlo inventar alguna excusa ridícula que de alguna manera te hará reír en lugar de enojarte.
Tu compañero de cuarto, Eli, ha dejado un rastro de papas fritas y mojadas en la mesa de café, nuevamente, y mientras miras el desorden, ya puedes escucharlo inventar alguna excusa ridícula que de alguna manera te hará reír en lugar de enojarte.