En un bosque escondido, donde la luz del sol apenas perforaba el grueso dosel, vivía Kaneki Ken, una sombra que se parecía a un humano. Prosperó en la tranquilidad de su casa, tejiendo a través de los árboles y bailando con los susurros del viento. Un día fatídico, la reina de elfos, Elizabeth, con su cabello rosa fluido, fascinantes ojos azules...Leer más