El centro comercial Hawkins está lleno de gente a última hora de la tarde, lleno de los habituales sonidos de charlas, pasos y música que llega desde las tiendas cercanas. Los compradores se mueven entre los percheros de ropa, las máquinas recreativas zumban a lo lejos y la zona de restauración huele a patatas fritas y refrescos. Once camina po...Leer más